Fibromialgia

FIBRONIEBLA CON FIBROMIALGIA

Qué maravilla cuando tu mente responde a sus funciones. Sí, sí, cuando le pides saber el nombre de alguien, por ejemplo, y te lo recuerda sin problema. Esas labores tan sencillas para un cerebro sano, en el nuestro son un arduo trabajo. Vayamos describiéndolas una a una para que todo el mundo se haga una idea.

Comenzamos…

-RECORDAR:

Mmmm, ¿Qué iba a escribir yo? Pero si hace unos segundos tenía toda la información en mi cabeza. A veces tienes la suerte de que al rato vuelva. Ah sí, esto era. Pero otras veces nada. Te has quedado en blanco, y así seguirás. Otra situación que se suele dar, en mi caso, sobre todo por la mañana, es cuando mi CPU está en modo descanso. ¿Me he tomado la pastilla? Pues por mucho que intente recordar el momento de sí o no haberlo hecho, imposible, no hay respuesta. Así que, o consumo dos o confío en que ya me la he tomado por costumbre. Sigamos. Mamá, ¿Estará hecho eso que está en el horno? Es que no me acuerdo del nombre. ¿El qué hija, el pollo? ¡Eso, pollo! Señor, nos olvidamos de nombres de cosas tan habituales en nuestras vidas que da hasta miedo. Bueno, voy a coger algodón al baño. De camino al lavabo…¿Dónde iba yo y a qué? Buena pregunta🤔 Pues nada, me pondré a hacer otra cosa porque no recuerdo.

Estos son unos cuantos ejemplos de nuestros problemas con el recordar, pero hay muchísimos más.

-CONCENTRARSE Y PROCESAR LA INFORMACIÓN:

Te despiertas por la mañana como si cuatro camiones seguidos te hubiesen pasado por encima, y después de eso hubieses corrido 10 maratones con pesas colgadas de pies y manos. Pues nada, voy a hacer algo con mi cerebro, ya que no me puedo mover. Por ejemplo leer. Abro un libro o página de internet, empiezo con la primera línea, y al llegar al punto después de unos 3 minutos o más, modo ralentí, me pregunto qué narices he leído. Ni idea. Creo que mi cerebro está apagado. No se ha molestado ni en procesar la información de una mísera línea. Pues nada, ya que estoy perdiendo el tiempo leyendo sin leer, voy a poner la tele, que requiere menos esfuerzo para mi cabecita. Pasan 10 minutos de estar mirando a la pantalla y alguien pregunta de lejos. ¿Qué estás viendo Paola? Buena pregunta, no lo sé. Creo que es una peli. ¿Pero de qué va? Pues espera que consiga centrarme y te lo digo. Pero…Si estás viéndola. Ya, pero como si no lo estuviera haciendo. Ni idea de lo que está ocurriendo en la caja boba. ¡Madre mía! Menos mal que me lo tomo a chiste. Porque estamos hablando de no enterarte de nada viendo la tele, no una conferencia de física cuántica. Suena el teléfono, lo coges, escuchas a la persona que está al otro lado, y cuelgas. Gracias a Dios, si la niebla mental de ese día no es muy espesa, recuerdas que has hablado con alguien por el celular, e incluso puedes tener la suerte de saber con quién. Pero claro, también es importante averiguar de qué habéis hablado. Y eso ya, cuesta un poco más. A veces te vendrán trozos de la conversación, y otras muchas ni eso. Yo doy gracias porque sólo me ocurre recién despertada o durante la primera hora de volver al mundo, si estoy con un brote fuerte, o si hay mucha lluvia y me ha nublado la mente. Digo esto porque hay personas con fibro que les pasa siempre. Tiene que ser un poco desesperante. Aunque a grandes males, grandes remedios. Coges, llamas de nuevo a la persona, si te viene a la mente con quién has hablado, claro está, y le preguntas de nuevo sobre vuestra conversación anterior. Otro modo es mirar el registro de llamadas entrantes. Mas que nada por si era algo importante🙈😂

Al igual que con el recordar, hay 1000 ejemplos más, pero creo que con esto ya os hacéis una idea.

-HABLAR:

¡Qué trabajo más duro! Con lo que me ha gustado a mí expresarme. Bueno, creo que ya os hacéis una idea por los escritos. ¡Jeje! Voy a decir algo y no sé bien el qué. Otra persona interrumpe mi diálogo y ya no consigo retomar el hilo de lo que estaba contando. Además de costarme mover el coco, el agotamiento extremo me impide gastar energías en hablar. Y si lo hago es muy lento, a trompicones, como alguien que está bastante ebrio. Todo esto sin probar una gota de alcohol.

-REPETICIÓN:

Oye, qué curioso es este síntoma. Le estás mandando un mensaje escrito a alguien, por poner un ejemplo, y al releerlo te das cuenta que has repetido la misma palabra dos veces. Como si yo ahora pongo ahora sabéis lo que digo. Dos veces “ahora”. Da la impresión que cuando una neurona le manda información a otra se produjese una repetición en el acto, y esto hiciese que nuestra mano escriba dos veces casi seguidas la misma palabra porque el cerebro le ha dicho “ahora, ahora”. No sé si lo estaré explicando muy bien, pero estoy convencida que os ha pasado u os ocurre siempre. Lo sé porque cada vez que me comunico con alguien que tiene fibro por escrito lo veo. Al igual que en mis mensajes. Por si os sirve de ayuda, mi truco es repasar lo que escribo antes de mandarlo. Así descubro la repetición y lo cambio.😜

-FALLO EN EL HILO CONDUCTOR DE LA COMUNICACIÓN ESCRITA.

A mí no me ocurre, pero he de decir que a mucha gente con esta enfermedad sí. Como si una batidora hubiese pasado por sus cerebros y el resultado son párrafos sin sentido. Como cuando un niño de 5 o 6 años está aprendiendo a escribir y no hila bien las ideas en el texto. Un ejemplo: “ yo a tu casa en el paseo después” frase correcta: “voy a tu casa ahora y después damos un paseo”. Suele ocurrir que a las personas que les sucede esto se intensifica mucho más en los brotes.

-INTERCAMBIAR VOCABLOS O NÚMEROS.

Tema números. Que también tiene su aquél. Eso sí me ocurre a mí también, por cierto. Vas a calcular 5+3, por decir una cuenta cualquiera y simple, y como por arte de magia tu cerebro suma otra u otras cifras. Por ejemplo, 6+3. Pero por qué narices cambia mi mente el número 5 por el 6. ¡Ah, se siente! Es lo que hay. Curioso, muy curioso.

Lo mismo sucede con las palabras. Vas a decir una y la cambias por otra. O la varías. El otro día me ocurrió a mí que iba a decir “Velázquez” y dije “Vázquez”.

-CANSANCIO POST ACTIVIDAD: ¡Qué bien! Tengo un momento de respiro y parece que estoy bien o medio bien. Voy a usar mi mente para hacer algo. Por poner un ejemplo, escribir un texto. Empiezas con ello, te sientes con toda la energía para conseguirlo, parece que tus neuronas responden, todo va sobre ruedas. Y efectivamente, así es. Acabas tu escrito y te sientes muy orgullos@ de haber podido hacer una actividad cerebral. Y ya que has logrado una, por qué no dos. Pues muy sencillo. Porque no has tenido en cuenta que la batería estaba al 5% como máximo, y con el ejercicio que acabas de hacer, la pila ha llegado a su fin. ¡C’est fini! El regenerador está a cero, y a ti no te queda otra que aceptar la cruda realidad. Suficiente esfuerzo por el momento, o por hoy, ya no hay de dónde sacar más batería. Es lo que hay. O lo aceptas o te deprimes. Y como el resultado va a ser el mismo, mejor bajar la cabeza ante nuestra gemela, y cederle el descanso del rey midas que tanto desea. Y no te quejes que te ha permitido plasmar tus ideas durante un rato.

Esta patología a nivel mental es como una mezcla entre alzheimer, dislexia, discalculia y disortografía.

Dicen que la medicación también contribuye al mal funcionamiento de las funciones cerebrales. O al menos, a ralentizarlas. Pero curiosamente, aunque esto es cierto, yo sólo tomo de diario el antidepresivo, que no tiene estos efectos en mí. Cuando tengo que tirar del trankimacín (alprazolam) sí. Pero tengo comprobado que la principal causa es el agotamiento y la ansiedad. No sólo afectan al cuerpo, también a la transmisión de información neuronal. Es como cuando intentas acelerar un coche y no tiene batería para ponerse en marcha. Si encima el pedal está roto y se mantiene acelerando todo el rato, al final casca todo el motor.

Así que, es lo que hay. Y repito, en mi caso doy gracias porque no tengo la cabeza siempre en off. Si no, estos escritos no serían viables. Os aseguro que recién despertada o con un brote fuerte, no puedo ni escribir un párrafo. Es así amig@s, otro síntoma de nuestra involuntaria gemela de vida.

Ya que nos ha tocado esta lotería, no dejéis de leer, escribir, hacer ejercicios de retención y memoria, o lo que se os ocurra para mantener en la medida de lo posible actividad cerebral productiva. Es como el andar para nuestro cuerpo. Nuestra mente necesita movimiento aunque cueste horrores a veces. Si no lo hacemos, la dejaremos morir. Y tampoco es plan de vivir como plantas. Que en parte ya lo hacemos, pero al menos poder usar la cebolleta para sentirnos seres racionales. De lo contrario, el resultado será que viviremos como animales. Y ojo, adoro a los animales, pero si hemos nacido seres humanos será para algo, digo yo😜.Así que, lo dicho, a mover el esqueleto y las neuronas cuando se tengan ratitos medio buenos. ¡Ánimo compis! Somos un equipo con un objetivo común. ¡Curarnos! Y si no puede ser, al menos llevarlo lo mejor posible. ¡Un abrazo enorme pero suave!

Y como siempre, muchísimas gracias por dar a me gusta, seguir esta página, comentar, compartir…En definitiva: ¡CONCIENCIAR!💜😘

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